viernes, 24 de agosto de 2007

El último baño

Esta tarde he bajado hasta la playa, y aunque la marea estaba baja, conseguí llegar hasta un lugar dónde poder darme un pequeño baño, aunque el agua sólo me llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas. Me parecía que fué ayer cuando me di el primer baño de la temporada, pero de eso hace ya un mes. Apenas lo he disfrutado, pues el buen tiempo no acompañó mis vacaciones. Por eso hoy he tenido la sensación, mientras flotaba boca arriba en el Atlántico, que este sería el último día de verano para mi. Sé que mañana todavía hará buen tiempo, pero no podré bajar, tengo otras cosas que hacer.

Ahora que este paseíllo también me sirvió para desconectar de los asuntos de casa, que últimamente andan revueltos. Si es que tantos días de lluvia, encerrada sin ganas de salir, le pasan factura a cualquiera. En una semana me he peleado con todo ser viviente a mi alrededor. No sé que me pasa, pero es como si me hubiera cansado de estar aquí. Necesito nuevos aires, largarme, irme fuera, alejarme de mi familia durante una temporada. Y lo peor es que sé que no puedo hacerlo, primero porque no tengo dinero, y segundo, porque me siento atada moralmente a ellos. Mis padres se han matado para darme el capricho del DEA y de la tesina. Hubiera sobrevivido en el mundo sin hacerlos, pero algo dentro de mi me lo pedía a gritos: "investiga, investiga mientras puedas!!!". Esa vocecilla no callaba nunca, así que el gran préstamo que me han hecho no se devuelve fácilmente. Sería distinto si este año empezase a cobrar, y pudiese librarles de ciertas cargas económicas que conlleva el tenerme cual parásito en casa. Mientras no sea así, sé que me sentiré culpable por cada euro que les pida, y creedme, sentirse así cada día que pasa hace mella hasta en el carácter más duro!

Por otro lado, mi amiga Sonia se marcha a Madrid la semana que viene, y la envidia cochina se apodera de mi (además de la pena, que conste, que sé que la echaré de menos, como siempre!). Al menos ella tiene un objetivo claro en la vida, estudiar y sacarse unas oposiciones, y para ello se marcha lejos de casa. Yo no tengo claro que voy a hacer a partir de julio del próximo año, cuando lea el DEA. Otra vez lo mismo. Llevo con esto desde que acabé el Erasmus, sin saber qué hacer con mi vida y aplazando la decisión una y otra y otra vez. Sé que algún día tendré que saltar al mundo real y empezar a caminar sin el respaldo de papá y mamá. Creo estar preparada para hacerlo. El caso es que el día todavía no ha llegado y la paciencia no dura eternamente....