viernes, 4 de septiembre de 2009

Congresos


Trabajar en investigación tiene sus ventajas. Dos congresos al año, uno nacional, otro internacional. Este año tocó París, en el instituto Pasteur, y a finales de Septiembre, toca Oviedo. Y además, acompañada, porque el año pasado a Nancy (Francia también) tuve que ir sola. París mereció la pena....y el congreso también estuvo bien. Así que, entre dos periodos de encarcelamiento voluntario en el laboratorio (me quedan dos meses para escribir la tesis) tendré la oportunidad de emborracharme a base de sidrinas en Oviedo. E ir al congreso, por supuesto, a recolectar bolígrafos, camisetas y otras muestras gratuitas de las siempre amables casas comerciales.


Supongo que en la vida real a esto se le llama viaje de trabajo, pero cuando pasas 10-12 horas diarias en el laboratorio, ir a un congreso es lo más parecido a unas vacaciones que verás en mucho tiempo.